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Del macho al hombre: Eyaculación precoz

Lic. Ana Spagnuolo de Iummato

 

La eyaculación precoz es un trastorno de la sexualidad consistente en la emisión prematura del semen, inmediatamente antes o después de la introducción del pene durante el coito, juntamente con la consecuente desaparición de la erección independiente de la voluntad del sujeto.

Constituye uno de los trastornos sexuales más frecuentes, su prevalencia oscila entre el 15 y el 30% de la población activa.

En toda situación de precocidad hay oculto un estado básico de carencia que lleva al individuo a saltear etapas para el logro de las siguientes. Del mismo modo, podríamos interpretar que el eyaculador precoz, al no atravesar la "etapa" de los movimientos coitales y pasar rápidamente de la introducción a la eyaculación, se está "saltando" juntamente lo que hace a uno de los momentos más placenteros de la relación sexual, no logrando de este modo satisfacción plena en la "etapa" siguiente: la orgásmica.

Pero, ¿A qué se deberá esta "precocidad" en la adquisición de un logro?

Para intentar darnos respuesta debemos remitirnos a la historia infantil de estas personas. En su niñez hemos hallado, dentro de su constelación familiar, figuras paternas ausentes, que por la debilidad de su presencia, impidieron una buena identificación masculina, dado que cualquier función básica se aprende fundamentalmente en un compartir creador.

Este padre era "como si fuera" un buen padre, se comportaba "como si fuera" un buen esposo, cumplía con el rol tal como él pensaba que debía hacerse; pero no se preguntaba o qué necesitaban o qué esperaban de él como padre o como esposo.

En ese "como si fuera", también le enseñó al hijo a comportarse "como si fuera un hombre" y en lo que se refiere a la esfera sexual, a vivir "como si gozara", haciendo una mera mímica vital del goce. El tratar de cumplir con el mandato inconsciente, es decir, actuar "como si fuera un hombre" lleva al hijo a hipertrofiar rasgos no esenciales de la hombría que sólo constituyen su apariencia, adoptando una personalidad machista. Esto que aparece como machismo, en realidad es una defensa frente a la carencia de un sólido modelo identificatorio masculino.

Otro de los rasgos paternos, es el de un padre de características despóticas, que vive luchando para que satisfagan sus deseos; no manifestando condescendencia hacia su pareja, hecho que posteriormente, queda inscripto en el inconsciente de su hijo, como que manifestar ternura es "ablandarse", quedar sometido o dominado.

Por otro lado, el personaje materno hallado en la experiencia clínica, es el de una madre que deja a su hijo con "hambre de afecto". Esto provoca un sentimiento de autoestima muy pobre en el hijo, lo cual da origen a dos rasgos de carácter: en la relación de pareja el sujeto busca inconscientemente sobajar el valor de su mujer, vaciarla de importancia; para de este modo mágico revalorizarse a sí mismo y preservar el sentimiento de su propio valor. Con frecuencia, este hecho arma toda una estructura celosa en el hombre, dado que teme que su pareja logre una valoración externa proveniente de otro hombre mayor a la que él le da y por lo tanto lo abandone; recrudeciendo de este modo el temor a la vieja herida de abandono afectivo materno.

El otro rasgo de carácter presente en los pacientes, es la irritabilidad: se enojan con una gran facilidad y rapidez, "desbocándose" en sus expresiones, sin poder poner un adecuado límite a su ira. Con este rápido enojo, intentaría mostrarse "valioso", "importante" para el otro, buscando así una imagen de respeto, que siente que por otro camino no puede lograr. Esta rapidez en el enojo sería comparable al "efecto avalancha", que una vez iniciado escapa al control voluntario, del mismo modo que sucede con su eyaculación.

En el hecho de excitar y decepcionar a la mujer, el eyaculador precoz realiza una "venganza" inconsciente en su pareja, recreando la frustración afectiva de la infancia que lo mantuvo en una permanente búsqueda del objeto materno amoroso.
Esto explica porqué este síntoma no lo padece el hombre en sus relaciones sexuales con prostitutas o parejas ocasionales, dado que no serían en este caso representantes para su inconsciente, de la madre frustradora. El síntoma en cambio se hace presente con aquellas mujeres que, por naturaleza de vínculo, duración y estabilidad (por ejemplo esposa), tienden a recordarle aquella que lo desilusionó, y más aún, si las características de su esposa son de tipo de sobreprotectora.

No es frecuente la eyaculación precoz en estados de embriaguez ocasional puesto que en esos momentos el individuo logra, gracias al alcohol, un sentimiento de potencia que le permite rebelarse y asumir su virilidad perdida.

En esta problemática es importante diferenciar el amor del querer.

El amor se caracteriza fundamentalmente por un vínculo magnánimo con el otro. El que ama desea ante todo la felicidad del objeto amado. El placer en el amor está constituido por el dar. El que quiere en cambio lo hace posesivamente, narcisistamente, buscando su propia satisfacción en primer lugar. El placer lo constituye el recibir. La persona que sufre de eyaculación precoz puede tener dificultades en otorgar amor. Al haber quedado con hambre de afecto en el vínculo con la madre, el eyaculador precoz, al dar, teme quedarse totalmente vacío.

Esto se evidencia en otro rasgo característico de la personalidad del que padece estos síntomas: le causa una gran dificultad (hasta hacérsele incluso penoso) el hacer regalos. El regalo constituye una de las expresiones del afecto humano, siendo justamente una característica de sus rasgos "nunca saber qué regalar" o "qué le gustaría al otro" o sentir que "todo es caro" mostrando así el esfuerzo contenido en el dar. Esta debilidad deriva del mismo conflicto nuclear de no poder hacer gozar al otro, gozando de dicho acto.

Siguiendo esta línea de pensamiento constituida por la problemática del dar, el otro importante conflicto que le plantea la convivencia de pareja que gira en torno a la fecundación. Fecundar a su mujer es darle la oportunidad de dedicarse a amar a otro que no es él mismo, el hombre entra en una rivalidad inconsciente con sus hijos porque siente que le restan parte del amor de su pareja y además son una puesta a prueba de su débil magnanimidad.

Es por esto que la eyaculación "ante portas" representaría la cara "somática" de esta fantasía inconsciente de impedir un embarazo, para evitar la herida narcisista de la competencia con los hijos. El embarazo se ve impedido por el hecho de obtener el relax post-orgásmico, la mujer no tiende a permanecer en la posición horizontal favorecedora de la fecundación.

El "nosotros" conyugal obliga a una cierta identificación con el otro, de modo que cada uno termina por descubrir que su desarrollo, su realización, deban ser mediatizados a través del compañero. Este "nosotros" sería, como dijo Aristóteles, un alma de dos cuerpos.

Como cierre recordemos las palabras de Jaques Messeau "Uno de los misterios del amor, es que permite al ser humano llegar a ser tanto él mismo cuando más se abre al otro".

Por Lic. Ana Spagnuolo de Iummato

Para quien sufre de eyaculación precoz, tú o tu pareja, puedes escribir a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. para consultar y te podemos recomendar dónde buscar la solución. De hecho es de los trastornos sexuales más fáciles de corregir. Presentado en el XXIV Congreso Interamericano de Psicología. Santiago de Chile. Julio de 1993.