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En qué consiste la educación sexual

Por Dra.Thalia Attié

En efecto, educar significa organizar y estructurar conocimientos para proporcionarlos al enseñado, tal como es, en el momento que los necesita, conocimientos sobre él o ella mismos, acerca de sus semejantes y acerca del mundo que le rodea, al mismo tiempo que crear en él y ella el afán de progresar con sus propios esfuerzos, abrirse a nuevos conocimientos, defenderse y desenvolverse tanto a través de las palabras como también a través de su cuerpo y de su comportamiento en su vida personal y en el medio del cual es partícipe.


La educación sexual, una educación continua

La educación sexual empieza desde el nacimiento. Es desde este momento que el niño o niña se revela sexuado/a, hecho que le define de cierta manera. Lo importante para los padres es reconocer, aceptar y respetar esta sexuación. Sin embargo, no será hasta los alrededores de los tres años que la educación sexual verbal, propiamente dicha, podrá empezar. Es a partir de esta etapa de su vida que el niño o niña empezará a verbalizar sus dudas bajo la forma, por ejemplo: "¿Cómo nací?", "¿De dónde vienen los bebés?", "¿Dónde estaba antes de nacer?"... Lo que en realidad nos pregunta es "¿Quién soy?" o sea acerca de su identidad, de su filiación, de su relación con los demás. Bien contestadas, estas preguntas y sus respuestas, dan al niño o niña un sentido de seguridad: Podrá expresar más adelante sus dudas, sus observaciones, sus pensamientos, y le enseñarán que puede tener confianza en sus padres, en sí mismo y misma, y más adelante en las demás personas.

La forma de preguntar del niño y de la niña da una indicación acerca de sus preocupaciones, su nivel de madurez verbal, emocional y psicológico. Las respuestas tendrán que estar formuladas en un vocabulario accesible. De todas maneras el niño o niña adaptará las explicaciones a sus necesidades y a su nivel de desarrollo. Así que volverá a preguntar y pedir en las diferentes etapas de su vida, acerca del embarazo, del nacimiento o del parto, y de las relaciones sexuales.

En la etapa de la adolescencia, las preguntas que parecían estar resueltas acerca de la información o de la educación sexual, vuelven a surgir. Es que nuestros adolescentes bombardeados por todas partes con informaciones de las más diversas, sienten otra vez la necesidad de saber: "¿Quiénes son?", físicamente, psicológicamente y socialmente; "¿Cómo son las relaciones humanas?" "¿Qué es el compañerismo, la amistad, el amor?"; y si van a encontrar una pareja: ¿Cómo la van a encontrar, escoger, tratar?...

La educación sexual en esta etapa va a ser muy delicada dependiendo del hijo o hija, de su familia, de los compañeros, y del mundo alrededor.

De adulto, la libertad sexual que alcanzamos puede dejar perplejo a más de una persona. La "revolución" sexual ha inmiscuido a más de una persona en un tipo de "malestar" sexual o existencial. Tal vez por esto varios autores han advertido: ya no se busca una buena manera de gozar. Se busca una manera de amar.

Es que la sexualidad, como lo podemos entrever, abarca un sinnúmero de cosas. Toca al misterio de la vida, de poder engendrar a otro ser humano, de poder relacionarse y responsabilizarse por otros seres humanos... Una educación sexual bien hecha, tiene que abarcar el respeto al cuerpo, el respeto al otro, la capacidad de asumir un compromiso de la misma manera que sus propias responsabilidades hacia sí mismo o misma así como hacia las demás personas.
Educación compleja, no siempre verbal que vale la pena emprender.

Dra.Thalia Attié