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El malestar de la pareja

Por: Dra. Thalia Attie

Algo está pasando a nivel de la pareja. Como base de la familia y como depositaria del equilibrio individual, no dejan de asombrarnos los cambios que están ocurriendo en ella. De hecho, se habla más de pareja que de familia, ya que el concepto ha sufrido grandes modificaciones sobre todo a partir de la década de los años cincuenta, transformaciones que se fueron acelerando después de la década de los setenta.

En efecto, el aumento del número de divorcios, de familias monoparentales, de familias recompuestas; o el miedo a formar una pareja, a comprometerse afectivamente con una persona, a retrasar lo más que se pueda la fundación de una familia, nos hacen reflexionar sobre los fenómenos que están ocurriendo en torno a la pareja.

En este breve artículo expondremos algunos de los factores que cambiaron y que influyen sobre la formación de la pareja y sobre su duración. 

La noción del matrimonio para toda la vida cambió.En efecto, con la prolongación de la esperanza de vida, la duración de un matrimonio a principios del siglo XXI se extiende más allá de los cuarenta años de vida en común.

El matrimonio que representaba la unión de dos familias, para proteger el patrimonio y para la perpetuación del nombre, se volvió la unión de dos seres basada en el "amor" con la finalidad de hacer "felices" a ambos cónyuges. A menudo estos dos seres están separados de sus familias de origen, lo que entraña una mayor exigencia y dependencia hacia el cónyuge. Ambos tienen alrededor de la misma edad, pero lo que es más, los papeles de cada quién no están bien definidos como lo eran antes. En muchos casos ambos trabajan fuera del hogar, y ambos tienen peticiones hacia su pareja, es decir: hacerlos felices, aunque el concepto de felicidad no esté bien claro; compartir cierta convivencia intelectual; proveer las expectativas conscientes o inconscientes de afecto, ternura, cariño, compañerismo, amistad y hasta de pasión; y estar a la altura de las últimas estadísticas de "goce sexual" publicadas por lo menos una vez a la semana en las revistas de divulgación.

No hay que olvidar los factores sociales más generales que influyen sobre la fragilización de la pareja en la vida actual. De hecho, encontrar pareja se ha vuelto más difícil a partir del momento en que la calle principal de los pueblos o de las pequeñas ciudades ha desaparecido. En efecto, era en esta calle, rodeada de amistades o de conocidos que la persona podía encontrar a otra, tomar el tiempo para conocerla, averiguar algunas referencias sobre ella, cortejarla…

Como lo vemos, tanto el espacio como el tiempo cambió. Vivimos un tiempo de "acelere", de "todo al instante", del "mínimo esfuerzo" y de lo desechable: tanto las cosas como las personas pueden sustituirse. Vemos entonces que tanto la vida en pareja como la vida matrimonial reposan actualmente sobre bases que contribuyen desde su formación y a lo largo de su duración, a debilitarla y a fragilizarla si los participantes no contemplan hacer esfuerzos para consolidar esta "empresa" que decidieron fundar el día que unieron su vida.

Por Dra. Thalia Attie