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Autoconocimiento y relación de pareja

Por: Psic. Lourdes Plata

 ¿Cómo es que puedo tener tantos problemas con mi pareja si soy perfecto?

-"Mi vida de pareja sería perfecta si no fuera por que Silvia gasta mucho..."
-"Yo no sé por que Luis siempre está de mal humor..."

-"Todos nuestros problemas son por culpa de Laura, que no quiere hacer el amor..."

¿Suena familiar? Lo escuchamos y lo decimos a menudo. Parece que todos hemos encontrado a la pareja equivocada, y tenemos mucho que decir de la villanía de nuestros compañeros. "¿Cómo puedo tener tantos problemas con mi pareja si yo siempre doy todo, siempre sonrío... si soy perfecto/perfecta?"

Viviendo en pareja solemos creer que todos nuestros conflictos surgen por causa del otro. A veces, queremos huir de esos conflictos cambiando de pareja. Cambiamos de personaje, pero los conflictos se repiten, y esto es por una razón: los conflictos son nuestros.

Son nuestros, pero no los queremos ver. Son compañeros inseparables de nuestras vidas, pero no lo sabemos porque nos negamos a conocernos a nosotros mismos. En lugar de pasar por la dolorosa, pero sana experiencia, de asomarnos a nuestro interior, descubrir qué pasa ahí y curarlo, repetimos el vicio de criticar y pelear con la pareja.

Auto-conocernos no es un reto fácil de aceptar...

Muchos optaríamos por vivir a ciegas, ignorando quiénes somos en verdad. Es más agradable contemplar en el espejo, la autoimagen que hemos construido. Es más fácil cuidar y conservar una máscara, que asomarnos a nuestro verdadero yo. Pero no se puede vivir eternamente en la fantasía, para crecer necesitamos saber quiénes somos.

Por eso, siempre estamos frente a otros espejos: Nuestros seres queridos. En la relación con otros, aprendemos de nosotros mismos. En el encuentro con nuestros seres más cercanos nos volvemos a encontrar con nuestro yo. La pareja es el espejo de nuestro yo. Nuestra pareja tiene la capacidad de ver en nosotros, rasgos y actitudes que nosotros ni siquiera querríamos mencionar. La cotidianeidad le da esa oportunidad; es nuestra pareja quien nos confronta con lo que menos queremos ver de nosotros mismos, y no pierde ocasión de señalarlo. Podemos mantener la máscara de nuestra perfección en relaciones sociales o en encuentros casuales, pero, ¿quién puede ocultarse de sí mismo viviendo en pareja? ¿Cuánto tiempo puede alguien pretender ser perfecto frente a su compañero o compañera?

En la cotidianeidad quedamos desnudos, y aún así queremos pretender que lo que nos disgusta de nosotros no existe. Parece que resulta más sencillo responsabilizar al otro cuando la relación anda mal, antes que asumir lo que puede necesitar superarse dentro de nosotros. Por eso, tiene más posibilidades de llevar una mejor relación de pareja quien se conoce mejor a sí mismo. Auto-conocernos nos ayuda a que sea más profunda la relación de pareja, pues nos saca de la tendencia a creer que somos las "víctimas" en la relación.

En una relación de pareja, entre más nos auto-conocemos, nos resulta más fácil ver quién soy yo y quién es el otro. Es más probable observar a nuestro compañero o compañera, tal y como es, sin depositarle características nuestras. Conocernos sin máscaras nos permite ser más tolerantes frente a la desnudez del compañero. Conocer nuestras debilidades nos permite reconocer que el otro no tiene la obligación de ser perfecto. Entre más me conozco a mí mismo, más llanamente me veo como un ser humano y no como el modelo ideal que creía yo ser. En consecuencia, puedo aceptar mejor las imperfecciones reales de mi pareja, sin sobrecargarlo con las mías. Conocer mi propia naturaleza humana, me permite ser más empático/a y compasivo/a con la naturaleza humana de mi compañera o compañero.

¿Qué es lo más importante que debemos conocer de nosotros?

Todos nos conocemos por partes y solemos ver con orgullo nuestras habilidades, cualidades y talentos; aquello que nos hace sobresalir frente a los demás. No obstante, todos tenemos una parte escondida, donde hemos guardado lo "feo", lo reprobable, lo no aceptable por los demás. Mucha gente, inconsciente de este lado de sí misma llamado "Sombra", vive convencida de que dentro de ella no hay tendencias negativas: "Yo nunca he sentido celos". "Yo rara vez me enojo". "Yo no soy débil". Sin embargo, al convivir con los demás, y ver en otros lo que han negado de sí mismos, suelen ser muy intolerantes. Esta intolerancia es más intensa en la relación de pareja, donde día a día conviven con alguien que les recuerda esas partes de sí mismas con las que no se han conciliado.

Todos tenemos un poco de todo, esto es inherente a nuestra naturaleza humana, pero nos esforzamos por negarlo y por vendernos a nosotros mismos una imagen casi perfecta. Pero aquello que no queremos ver y aceptar dentro de nosotros, se manifiesta en nuestra pareja, provocándonos diferentes reacciones de rechazo.

El que no se conoce a sí mismo, vivirá sufriendo por los defectos y errores de "los demás". Vivirá creyendo que la vida, injustamente, le ha rodeado de personas que le impiden ser feliz. Vivirá como víctima.

Conocernos nos vuelve libres y ligeros. Conocernos nos libera de la presión de ser perfectos, y nos facilita el aceptarnos por lo que somos y aceptar a los que amamos por lo que son: sin idealizaciones ni actitudes hipercríticas. Autoconocernos libera a nuestros seres queridos de ser vistos siempre como algo que no son. Dos personas que se conocen a sí mismas, tienen una mejor oportunidad para vivir en pareja.

¿Tú qué opinas?

Por: Psic. Lourdes Plata