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Amor y enamoramiento

Psic. Víctor Velasco

 

EL ENAMORAMIENTO es un estado alterado de conciencia en el que vemos en la otra persona, cosas que necesitamos ver, mismas que son proyecciones de nosotros mismos, pero que no somos capaces de reconocer debido a nuestros propios paradigmas.

También el enamoramiento es, según Alberoni, "El inicio de un proyecto colectivo de a dos", porque en él se reproduce el estado de creatividad y expectativa revolucionaria que distingue a los movimientos sociales.

He tomado de Internet, fragmentos de una nota. Desconozco al autor o autora, pero entrecomillo sus planteamientos, para que se reconozca lo que no es escrito por mí.


Es importante reconocer que no nos enamoramos a voluntad, pero si, cuando estamos en disposición de hacerlo, dependiendo "de lo que pensamos de nosotros mismos y de los sentimientos que generamos en relación a nuestra valía, a nuestra persona 'la famosa autoestima".

En el enamoramiento hay una alteración de nuestra percepción y hay alteraciones fisiológicas objetivas y emocionales, "que tienen origen en una serie de sustancias que inundan el organismo por mandato del cerebro (feniletilamina, dopamina, norepinefrina) y nos producen sentimientos de euforia y regocijo al ser anfetaminas naturales que nuestro propio cuerpo genera".

El enamoramiento no necesita ser correspondido. Nos enamoramos, no porque la otra persona lo provoque, sino porque necesitamos enamorarnos y en esa persona podemos depositar nuestra proyección. Nos enamoramos de aquel que cubra los requisitos de nuestro mapa de amor. Incluso si este mapa determina que vamos a ser rechazados. "Este estado suele durar, como mucho, de 2 a 3 años y luego empieza a menguar".

Luego del periodo de máximo enamoramiento, "Disminuye la pasión en la relación sexual, se comienza a desvanecer la excitación, la persona, el otro, se ve más real, se constatan los defectos e imperfecciones, se da paso al tedio y la impaciencia, se toma conciencia de que los problemas personales continúan y de que el éxtasis es intermitente, comienza el período en el que los miembros de la pareja se prueban mutuamente, se intenta hacer cambiar al otro, puede aparecer pugna por el poder y la competición, enfrentamientos, celos, arrebatos de cólera... En síntesis, se entra en la época de CALIBRACIÓN DE LA REALIDAD. Ante esta realidad se puede llegar a una tregua momentánea llamada amor de transición que puede desembocar en una relación de amor, denominada por los teóricos 'amor compañeril'" o bien, añado yo, puede desembocar en la separación y el necesario y consiguiente duelo.

Tomando la perspectiva de Francesco Alberoni, podemos decir que, cuando las circunstancias nos llevan a demostrarnos que no somos todo lo que pensábamos ser gracias al enamoramiento, y cuando descubrimos que nuestro enamorado no es todo lo que creíamos, llegamos al momento en que tenemos que aceptar que la realidad está por encima de nosotros y tenemos que decir, si, tal como es nos importa y queremos estar con él o ella, o preferimos buscar a otra persona (o encerrarnos a lamentar habernos equivocado). Si decidimos que la persona nos importa, podemos pasar a otra etapa que es el AMOR. El que llama Fromm, amor maduro, caracterizado en la frase: "Te necesito porque te quiero", mientras en el enamoramiento la característica es "Te quiero porque te necesito".

El amor más maduro se caracterizaría entonces por ser: Amor más firme, estable, basado no sólo en los lazos pasionales y eróticos (pasión) sino en el afecto (cariño), la intimidad y el compromiso. Cobran mayor importancia la contribución, la confianza, la participación y el espíritu solidario; que la pasión. Se logra un interés mutuo y respeto continuado para evitar caer en la monotonía o rutina, los aspectos sexuales son placenteros y gratificantes pero sin la turbulencia y éxtasis que en los primeros momentos. Se establecen vínculos de larga duración, un nuevo sistema de sustancias químicas se segregan diariamente y en grandes cantidades: las ENDORFINAS (sustancias internas -endógenas- similares a la morfina, aunque más potentes).

Esta secreción da a la pareja una sensación de seguridad, paz y calma, y explica la persistencia de la relación más allá de la pasión. También explica lo mal que se encuentra uno cuando la pareja muere o nos abandona (falta la ración diaria de endorfinas a la que el cuerpo se había acostumbrado). Este tipo de amor es menos posesivo que el "enamoramiento romántico" de la fase anterior, facilita la vida propia de cada uno, y el CARIÑO se asienta en LA REALIDAD y no en IDEALES Y FANTASÍAS.

No todas las personas podemos llegar a estas relaciones estables, quizá porque el mapa del amor con el que nos hemos construido da mayor importancia a la sensación de euforia del enamoramiento, que a la calma del amor.

Para finalizar diremos que es posible que aún la mejor relación de pareja puede tener un final. La muerte o algún otro elemento puede llevarnos a separarnos, lo que implica dolor y duelo, que es necesario sufrir. Solo apuntaré aquí que la máxima popular de un "clavo saca otro clavo" es útil únicamente si nos tomamos previamente el tiempo para vivir el duelo y aprender de lo que la experiencia nos deja .

Cuando no vivimos el duelo, entonces no aprendemos de las experiencias previas y nuestra vida no se enriquece.

Por: Psic. Víctor Velasco