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Adolescencia

Por: Dra. Thalia Attie

A menudo se escucha que tener a un hijo adolescente entraña una crisis de uno o de ambos de sus padres, o provoca una crisis en la familia. ¿A qué se debe este fenómeno?


Las transformaciones físicas del adolescente y sus implicaciones.

Numerosos escritos han sido publicados acerca de las transformaciones físicas del pre-adolescente o adolescente: su crecimiento rápido; la aparición de los caracteres sexuales secundarios, es decir, la aparición de los vellos en el rostro y cuerpo de los varones, la mutación de su voz...; la aparición de vellos y el crecimiento de los senos... en las niñas. Esto entraña cierta desubicación del adolescente en cuanto a su cuerpo, pero también en cuanto a su personalidad.

¿Qué pasa del lado de los padres frente a estos cambios?

Una de las consecuencias del desarrollo de la estatura de los hijos puede representar cierto cambio en la relación de poder. En efecto, los hijos pueden sobrepasar en estatura a sus padres, desarrollan cierta fuerza física, y hasta pueden gritar tan fuerte como ellos. Dependiendo del carácter, de la personalidad, y de la historia de los padres, estos cambios físicos pueden agradarles, llenarlos de orgullo, o al contrario, hacerlos sentirse inseguros, cuestionarlos: Ya no tendrán siempre la ventaja en competencias deportivas, en resistencia, ni tendrán la última palabra nada más porque "son los Padres". Sin embargo, el malestar que siente el pre-adolescente o adolescente frente a su cuerpo a veces puede afectar a los padres. En efecto, el adolescente puede asar largos, largos ratos contemplándose en el espejo y preguntándoles si se ven bien, si están bonitas, guapos... Esto puede irritar a los padres, pero con esto, pueden darse cuenta que su hijo/hija todavía los necesita, a pesar de parecer prescindir de ellos.

Testigo de ello el contacto corporal que está cambiando entre ellos: abrazos o besos intempestivos de parte de los adolescentes hacia sus padres, pero también un alejamiento físico, hasta un rechazo de todo tipo de contacto especialmente en público, hace que los padres sientan cierto malestar o pasen por cierto tipo de cuestionamiento en cuanto a cómo tratar a sus adolescentes.

El desarrollo psicológico del adolescente.

Es que el pre-adolescente, pero sobre todo el adolescente, atraviesa cierta crisis psicológica. En efecto, en la adolescencia se reviven muchas cosas de la infancia. Proceso inconsciente que provoca como un reacomodo de la personalidad, y que se traduce en la realidad por bruscos cambios tanto en el comportamiento del ser humano, como en él mismo. A veces se comporta como niño chiquito y a veces como adulto. Esto no deja de desconcertar a los adultos frente a sus hijos. El pre-adolescente o adolescente se cuestiona, pero además cuestiona abierta o indirectamente a sus padres: Emite juicios de valor acerca de ellos, acerca de su comportamiento, acerca de cómo están llevando su vida. A menudo los padres toleran mal este estado de hechos que provoca cierto malestar en ellos.

¿Crisis del adolescente y/o crisis de sus padres?

La crisis del adolescente corresponde a una crisis de crecimiento, de búsqueda de identidad al mismo tiempo que de orientación de su vida. No hay que olvidar que los padres en esta etapa del desarrollo de sus hijos se acercan a los cuarenta o cincuenta años de edad, conocidos como etapas de cuestionamiento en la vida de los adultos. Mientras todo un mundo se abre frente al adolescente, el adulto siente que recorrió gran parte de su vida, y que sus perspectivas se encogen. Sentimiento duradero o no que sin embargo entraña cierto malestar en los padres. En efecto: ¿Qué hicieron de su vida? ¿Escogieron el camino correcto en cuanto a sus elecciones tanto laborales como sentimentales? Los "amoríos" de sus hijos a menudo les recuerdan los suyos a esta edad... Lo que es más, el hecho de que sus adolescentes prefieren estar con los amigos más que con ellos, puede hacerles sentir rechazados, menospreciados... Para ellos, es el momento de volver a convivir con su pareja sin la presencia de los hijos...

A menudo, envueltos en su crisis personal o de pareja, crisis agudizada por la adolescencia de sus hijos, inmiscuidos a veces en la modernidad del mundo "global" a su alrededor, los adultos olvidan que siguen siendo los padres de adolescentes a los cuales tienen que dar ejemplos de vida, marcar límites tanto para el desarrollo de los propios hijos como par una convivencia familiar sana, pero también, que son ellos que todavía tienen que hacer un esfuerzo para entender - más no tolerar todo - a sus hijos, que se están encarrilando hacia ser adultos.


Dra. Thalía Attie