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Giro, brinco y corro: II Teoría de Laban y Kestenberg

Por Sylvia Fernández Moliner

 

Los siguientes artículos implican los marcos conceptuales propios del Análisis de Movimiento Laban, del Perfil de Movimiento de Kestenberg y de los axiomas característicos de la teoría general de sistemas.

 


II.-LAS TEORÍAS DE LABAN Y KESTENBERG

Entre las grandes contribuciones de Laban (1879-1958) para la comprensión del movimiento, figura el haber concebido al movimiento como un sistema, y más particularmente como un lenguaje. Como tal, está dotado con las funciones de la denotación y la connotación, y pertenece a la dinámica que articula la emisión, la recepción y la transmisión de algún mensaje.

En sus distintos contextos, el movimiento señala, indica o simboliza: es un generador de significados. El movimiento que interviene en las actividades cotidianas o en la manifestación de síntomas psicológicos o en una puesta en escena, es uno y uno solo, y la elucidación del entramado de las relaciones entre sus componentes es una acción que se sumerge en el campo de la semiosis. La relación signo/objeto/significado forma la base de la estructura misma de los intercambios -o mejor dicho, de los procesos de comunicación- a escala celular, interpsíquico y social.

Es justamente a una interpretación del movimiento en el ámbito biológico, psíquico y social a lo que apunta el Perfil del Movimiento de Kestenberg. En años recientes, han sido muchos los esfuerzos encaminados en brindar apoyo (conceptual, empírico y teórico) a la visión de un despliegue de la vida cuyas características fundamentales son: la totalidad, la diferenciación y la organización. Desde esta perspectiva, la relación cuerpo/mente adquiere un status en el cual la abstracción y el pensamiento son el fruto de la expansión evolutiva de la experiencia corporal. Las fronteras entre los dominios físicos y mentales no aplican en este caso; una vez más lo que queda subrayado implica un modelo en el que intervienen relaciones, comunicación, lenguaje y movimiento.

El Perfil del Movimiento de Kestenberg es especialmente apto para favorecer una distinción de los grados de maduración -y, también, de evolución- de los distintos patrones motores. Ofrece una descripción relativa a la manera en que patrones del movimiento arraigados en el entramado biológico se desenvuelven para transformarse en patrones de abstracción (la perspectiva diacrónica), y subraya las relaciones de analogía entre la estructura y la función de los diferentes subsistemas del movimiento (perspectiva sincrónica). Probablemente, no existe en el mundo un sistema a la vez tan discriminativo y tan articulado para el estudio del movimiento como lo es el P.M.K. El P.M.K. ofrece la ventaja de asociar los fundamentos del Análisis de Movimiento Laban (a saber la diferenciación y articulación entre los diferentes conjuntos y elementos propios del movimiento al interior del campo semiótico) con teorías propias de la psicología, cuya exposición, al interior del proceso del movimiento, permite ordenar y jerarquizar una serie de predicamentos que de otra forma suscitan reiterativamente antagonismos. Es así, como la observación y comprensión del movimiento permite articular la teoría de los instintos, con la teoría del yo, con la teoría de las relaciones objetales y del sí-mismo.

Finalmente, en cuanto respecta a la teoría general de sistemas, ésta interviene para formular conceptos rectores de la organización: como son las relaciones isomórficas (análogas), la totalidad, el crecimiento, la diferenciación, el orden jerárquico, la dominación, el control, la competencia, etc. ...

Estas nociones juegan un papel primordial en un abordaje del desarrollo del movimiento que conecta los patrones de movimiento más antiguos con aquellos más contemporáneos, y reflexiona en torno de la similitud en estructura y función de fenómenos, a primer vista tan dispares, como son los reflejos y los patrones cognoscitivos. Una comprensión cabal del proceso del desarrollo del movimiento y de sus implicaciones en el desarrollo psicológico es de fundamental importancia para los sujetos que se dedican a aquellos ámbitos que implican el trabajo corporal, sea educación física, deporte, psicomotricidad, fisioterapia, psicoterapia corporal, danza, teatro o música; estén involucrados en estas áreas en tanto terapeuta, docente, alumno, intérprete o investigador. En particular, el entendimiento y reconocimiento de las distintas etapas del desarrollo y de la manera en cómo interactúan, favorece la detección de los diferentes niveles de maduración y promueve un crecimiento que implica al sujeto en forma integrada: física- emocional- y cognoscitivamente.

Sylvia Fernández Moliner