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El malestar de las mujeres

Por Dra. Thalia Attié

 

A pesar de haber sido "liberadas" - quién sabe de qué - las mujeres de fin de siglo resienten algo de malestar aunque cierta represión abierta hacia ellas haya desaparecido. Es que existe una represión insidiosa tal vez más eficaz que no deja de hacerse sentir a finales del siglo XX y principios del XXI.

Por razones de tiempo examinaré algunos cambios que ocurrieron desde los años ochenta en adelante.

I.- En los años ochenta el movimiento femenil perdió su fuerza. Dividido entre las extremistas feministas y las partidarias más calmadas, quienes abogaban por cierta diferencia entre hombres y mujeres, este movimiento desmovilizó a una gran mayoría. Sin contar que las mujeres mayores de cuarenta años se desinteresaron de la causa de la mujer porque pensaron que lo que se había obtenido no podía cuestionarse, y las más jóvenes, porque consideraron normal todo lo que tenían. (1)

Lo que quedó de este movimiento fueron grupos pequeños, dispersos, cuyos temas de reivindicación eran el aborto, la violación, acoso sexual (...), es decir preocupaciones en torno a partes del cuerpo de la mujer.

A partir de los años noventa, hasta la ciencia y los medios masivos de comunicación se desinteresaron de los asuntos de mujeres. Las investigaciones y los tópicos de plática se tornaron más bien hacia las relaciones de pareja.

II.- La mujer debió ser el centro de preocupaciones, sin embargo... no deja de sentir cierto malestar.

Tomaremos cuatro analizadores para ver si este malestar está justificado o no:

A) El cuerpo
B) El medio educativo
C) El medio laboral
D) Los diferentes roles o papeles que la mujer tiene que asumir hoy en día

A) El cuerpo

1.- La Apariencia.

En menos de una década, el regreso de los tacones altos, las faldas apretadas hicieron su aparición en la escena de la moda. Resulta sobrado decir que estos atuendos impiden de cierta forma muchos movimientos. La cirugía plástica y los silicones ayudaron a la transformación de bustos, nalgas y hasta de labios. Los tacones y la ropa estrecha se quedaron, pero vemos aparecer a fin de siglo el retorno de las mujeres de busto plano, de preferencia adolescentes, con algunas curvas en el trasero.
Son muchos cambios en menos de diez años.

2.- La Reproducción

a) Urgidas a reproducirse antes de los cuarenta años en los años ochenta, las mujeres actuales son presionadas para reproducirse a los 35 años, hecho, que si lo pensamos bien, va realmente en contra de su carrera.
b) Por si acaso no pueden embarazarse, es evidente que tendrán que someterse a un sinnúmero de exámenes, exploraciones, etc. Antes de que se considere que tal vez es su pareja quien es infértil.
c) Si se embaraza, no hay que recalcar que tendrá que ir por lo menos una vez al mes para un chequeo médico, tan moderno como inútil, si no existen complicaciones.
d) En cuanto a su labor de madre, una infinidad de personas e instituciones se harán cargo de darle un sinnúmero de consejos a menudo contradictorios. Por si fuera poco, hasta existen libros de más de doscientas páginas traducidos en varios idiomas para enseñarle a amamantar a su bebé (2). Y con esto no tiene que sentirse infantilizada, por no decir a-cerebrada, como dijo alguien hace poco.
e) Responsabilizada por todas las desgracias que puedan sufrir sus hijos, y a la vez desresponsabilizada de su propio cuerpo, o más bien, irresponsable en cuanto a él, estará bombardeada desde los 35 años por todo tipo de información acerca de la menopausia y de todos los malestares o desgracias que le acecharán si no toma las precauciones que se deben.
f) Con todo esto, y lo que parece lo más aterrador, es que en los países en los cuales se legalizó el aborto, existe un cuestionamiento acerca de él, y si no, de todas maneras cierto maltrato moral para no decir físico a veces hacia las mujeres que recurren a este tipo de intervención. No cabe duda que las mujeres resienten algo de malestar.

B) La educación

Por cierto, obtuvieron el derecho a la educación, pero, consentidas en primaria, porque son más quietas y más aplicadas que sus compañeros masculinos, descubren en secundaria que para las materias dichas "científicas", el maestro las interroga menos, les presta menos atención cuando quieren participar o participan...

Llegadas a la universidad, cierta presión social no deja de ejercerse... ¿Y si no encuentran novio?
Adentradas en su carrera universitaria, intuyen, aunque no hayan leído algunos informes o investigaciones acerca de ellas, que, - y voy a hablar en términos modernos - entre más capital universitario adquieran, menos valor en el mercado matrimonial (3).

C) El medio laboral

Es inútil recordar la existencia del "glass ceiling" o el plafón de cristal que impedirá el ascenso de la mujer más allá de cierta progresión en su trabajo. Dos fenómenos más son de notar sin embargo. A medida que una carrera está "invadida" por mujeres, ésta se "feminiza" es decir, pierde algo de su prestigio y los salarios bajan. El otro fenómeno es a nivel del recrudecimiento. En efecto, a calificación igual, se favorece más a un hombre soltero que a una mujer soltera, pero esta última que a una casada. Por si fuera poco, una mujer que deja el universo del trabajo para dedicarse a su familia está en desventaja cuando vuelve a buscar trabajo. (4)

Todos estos factores llevan a las nuevas generaciones de mujeres entre 15 y 20 años, así como a las que están en edad de tener hijos a considerar quedarse en casa en lugar de lanzarse al mundo laboral. (5) Además, mensajes sutiles pero constantes de los medios masivos de comunicación, les incitan a esto.

D) Los diferentes papeles de la mujer actual

Llevadas a asumir papeles más tecno-científicos que naturales, las mujeres de hoy se encuentran en cierto dilema.

En efecto, ser madre hoy en día ya no implica cuidar de la salud y del buen desarrollo de sus hijos sino que:

  • Los cuidados físicos alimenticios, se tornaron en cuidados dietéticos; los cuidados de salud se volvieron en atenciones higiénicas para medicales; y en cuanto a la vestimenta, se convirtieron en estéticos atenidos a la última marca de ropa en voga.

  • Los cuidados intelectuales van desde el despertar la inteligencia de los hijos, casi desde in - útero, pasando por el desarrollo de intereses culturales fuera de la televisión o del Internet, (...) hasta suplir las deficiencias de los métodos escolares.

  • En cuanto a los cuidados emocionales, las mujeres tendrán que estar al tanto de todas las novedades en las teorías psicológicas a menudo contradictorias.

No mencionaré todas las instituciones que pretenden suplirlas en este papel, pero sin embargo que le achacan cualquier error o culpa por si algo resulta mal. Con esto, vemos que con nada más un sólo papel, las mujeres podrían sentirse abrumadas o con cierto malestar.

Ser esposa

Aquí de entrada habrá que escoger: Ser ¿esposa y madre? O ser ¿madre y esposa? De todas maneras se le reprochará descuidar un papel por el otro. Aunque un poco menos científico y un poquito más social, el papel de esposa abarca un sinnúmero de funciones modernas que a menudo estarán en contradicción. En efecto, ser esposa implica en este fin de siglo ser ama de casa; propulsadora de la carrera de su esposo, lo cual implica: ser buena anfitriona, representante con su apariencia y sus modales del éxito de él; ser su acompañante tanto para lo último como para sus necesidades psicológicas, al mismo tiempo que ser su compañera, amiga y amante.

Por si llega a trabajar fuera del hogar, la mujer tendrá que escoger entre una infinidad de opciones: ¿ser primero esposa y madre (o viceversa) y mujer que trabaja? ¿Ser mujer que trabaja y madre o esposa? (6) ¿Ser las tres cosas al mismo tiempo o nada más dos?

Ser mujer

¿A qué hora y cómo serlo? Además, ¿qué significa serlo hoy en día?

No hay que olvidar que los estereotipos tienen una larga vida. ¿Acaso ser mujer sería ser esta Diosa Todopoderosa de las culturas antiguas, o la Virgen de las religiones judeo-cristianas que se festeja una vez al año? ¿Seguirá siendo como la muchedumbre de Le Bon irracional, voluble, caprichuda, o sería un ser humano dotado de raciocinio? Si fuera este último, ¿no sería un hombre sin pene como lo pretendía y a veces sigue sosteniéndolo la teoría psicoanalítica ortodoxa? De todas maneras, algo le tiene que hacer falta.

También podría ser una especie de Marylin Monroe o Brooke Shields combinada con algo de Ursula Andrews o Naomi Campbell, según los gustos, con un toque de Madonna u otra, para seguir existiendo sobre la escena de seducción.

Conclusión

Como se pudo ver, perdida entre los mensajes contradictorios, tanto acerca de su cuerpo, su educación, su desarrollo en el trabajo o en el hogar; atrapada en un sinnúmero de papeles que a menudo se contraponen, la mujer de fin de siglo y principios del XXI, por más que haya renunciado a su papel de Super Mujer (7) de los años 70-80, no deja de sentir cierto malestar, si no por su condición, por la condición de las generaciones futuras.

(1) Frischer, Dominique: La Revancha des misogynes; Albin Michel, Paris, 1997; 303p.
(2) Attié, Thalia: La violencia social silenciosa; Psiquis, 1993:2:5:111-115
(3) De Singly, Francoise: Fortune er infortuna de la femme mariée; P.U.F., Paris, 1997; 228p.
(4) Attié Thalia: Women's discomfort at the end of the XXth century; in Internacional Perspectives on Women Health and Culture; Quay Book; U.K., 1992; pp.61-67
(5) Frischer, Dominique: op.cit.
(6) Bell Francoise: Cadres et meres, quels projects de vie? In Femmes, 20 ans apres; Le Groupe Familial, Paris 1992; pp.61-67.
(7) Fitoussi, Michele: Le Ras-le-bol des Super Women; Calman-Lévy; Paris, 1987 Por: Dra. Thalia Attié: "El Malestar de la Pareja, Malestar del Hombre, Malestar de la Mujer" Ed. Gernika, México 2002

Por: Dra. Thalia Attié

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