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Conocerse a uno mismo y psicoterapia

Por Psic. Ana de la Macorra

La importancia de conocerse a uno mismo.
Como lo menciona Yaqui Andrés en su artículo “El Conocimiento de sí mismo”, la primera regla en el templo de Delfos dice: “Conócete a ti mismo” y en la actualidad, una de las principales metas de la psicoterapia, es la de facilitarle al paciente el conocimiento de sí mismo. Y ¡claro! ¿Cómo podría alguien decidir qué quiere hacer en la vida si no se conoce? Si no sabe ¿qué le agrada y qué no? ¿Cuáles son sus fortalezas y cuáles sus debilidades? Desde detalles simples hasta los más complicados, como decidir qué elegir en un menú de comida hasta a qué dedicarse profesionalmente. Desde saber qué estilo de ropa usar hasta saber de sus sueños e ideales.




Ahora, esto aunque suena lógico y normal, no es la realidad de la mayoría de personas. Muchos seres humanos van por la vida repitiendo lo que otros les han dicho que “tienen” que hacer. Desde pequeños, hombres y mujeres han ido adoptando, “a fuerza“ costumbres, hábitos y caminos que les fueron impuestos sin la menor posibilidad de cuestionarse, si todo eso que les fue enseñado, es realmente lo que quieren para su vida. Solamente repiten, y repiten mal porque al no ser su elección, se vuelven acciones mediocres que llevan irremediablemente a la insatisfacción, de la monotonía hueca del andar sin saber que se quiere andar y hacia dónde se quiere andar.



Llegan siempre momentos en la vida de todo ser humano que sirven para preguntarse a sí mismo ¿Qué quiero? ¿Quién soy? ¿Cómo soy?...El fondo de cada ser humano está habitado por el deseo de ser feliz. Sin embargo, ¿quién sabe ser feliz? Generalmente se cree que la felicidad se “consigue” en cuanto se tuviera tal cantidad de dinero, o cuando tuviera una pareja amorosa y eternamente linda, o cuando pudieran dejar de preocuparse por algo que “siempre” los atormenta, o cuando lograran enflacar y tener cuerpo de modelo, o cuando... En fin, se cree que la felicidad depende de circunstancias externas a la persona o que depende de la demás gente. Y esto es un error.



La felicidad depende solamente de cada persona. Cada quien es responsable de su felicidad, no importa ni las circunstancias, ni las situaciones, ni los otros; sino las ganas de cada quien y la decisión de serlo.



Antes que nada hay que decidir ser feliz.