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Regalos de Navidad y propósitos de Año Nuevo

Por Maria Gabriela Dumay

 

Empieza diciembre y ya te veo embarcado en la vorágine de fin de año. Con suerte tienes una esposa o una secretaria que se encargue de las compras pero,

de todas formas tendrás que hacer listas y listas de las personas a las que quieres o "tienes" que hacerles un regalo de navidad


...Sobre todo, ese "tienes" puede adquirir proporciones catastróficas. Sin duda a tu lista se agregarán la de tu esposa, y si tienen edad suficiente, la de tus hijos. ¡Horror!

¡La lista a crecido a más de 100 regalos! ¿De donde vas a sacar dinero suficiente para comprar aunque sea un "detallito", para cada una de esas personas? Que, finalmente, nunca quedarán conformes con tu obsequio. Y ¿qué decir de aquellos que cuentan con que tú seas su Santa Claus, que ya han hecho expectativas en torno a lo que van a recibir?

No sé de donde hemos sacado la peregrina idea de que en esta orgía de compras y dispendios consiste la navidad y el tan mentado "espíritu navideño". Por fortuna, este texto te llegará antes de que te lances al ritual de las compras y quizá te sugiera una que otra idea... veamos.

Primero quiero recordarte que la navidad celebra no "el día del comerciante afortunado", sino el nacimiento de Jesús, que como todos nosotros, nació siendo un niño, por lo tanto sería perfectamente lícito regalar algo sólo a los niños, que de alguna manera representan la presencia de Jesús niño en la tierra, y olvidarnos del gerente del banco, la señorita secretaria del político tal o cual, y hasta del político mismo que, en último caso no hacen más que cumplir con su deber al atendernos como a su cargo corresponde. ¡No es necesario contribuir a la cirrosis del funcionario, con una más de las incontables botellas que recibirá en ese día!

No te olvides en cambio de las personas humildes que te han servido durante el año, aunque fuere a cambio de una modesta retribución; el jardinero, la señora que hace el aseo, el viejito que te lustra los zapatos. Es probable que ellos no reciban más regalo que el tuyo y que verdaderamente te lo agradezcan.

Veamos ahora el punto más espinudo, ¿qué hacer con los regalos para la familia? La receta es sencilla, regala algo que te dicte tu corazón, nunca algo para salir, bien que mal, del paso. Afina el oído, seguro habrás escuchado a tu madre, a tu pareja, a tu novia(o), o a tu amiga(o), suspirar por una "pashmina" o por una mascada de Hermes ¡Cómprala! Recuerda que te acabas de ahorrar el dinero de varios regalos inútiles, que bien pueden ser reemplazados por la linda y antigua costumbre de enviar tarjetas de felicitación.

En cuanto a los niños:¿No crees que es hora de que hasta los niños comprendan que Santa Claus no es multimillonario? Mi nieta de 4 años, después de hacer una lista gigantesca que, por supuesto incluía marcas y señales muy precisas de lo que quería, cuando le pregunté "¿No crees que todo eso le costará mucho dinero a Santa Claus?" me respondió "¡No importa, seguro tiene varias tarjetas de crédito!"

No se trata de romper la ilusión de un niño pero si de enseñarles a tener ilusiones realizables. Podemos, por ejemplo, ayudarles a hacer su carta a Santa Claus y explicarles que el dinero de Santa Claus debe alcanzarle para comprar juguetes para todos los niños y que, por lo tanto, debemos ser prudentes al pedir.

¿Nunca has visto a un niño que recibe un solo juguete y juega con él varios días, mientras que el que recibe muchos, los descarta al poco rato? Si eres prudente le estarás dando a tu hijo un valioso regalo, la enseñanza de disfrutar con lo que tenemos, porque la vida no le va a dar todo lo que pida.

Conozco a una familia numerosa, que pasó por un momento económico difícil, entonces acordaron darse obsequios que estuvieran hechos por ellos mismos. La idea tuvo tanto éxito que, años después, aún que las cosas cambiaron para ellos, han hecho de esto un ritual familiar, donde cada regalo tiene el doble significado de haber sido hecho con amor, ocupando hasta días y horas de trabajo. ¿No te parece una buena idea?

¡Ah! Claro, no sólo de regalos está hecha la navidad, quiero recordarte que en México no hay nieve, ni renos, ni se justifica un Santa Claus nórdico. Tenemos en cambio hermosas tradiciones, como el nacimiento, la rama, etc. Que podemos rescatar y compartir. Un nacimiento puede costar millones o unos pocos pesos. En Cuernavaca puedes comprarlo en cerámica en blanco y pintarlos en familia, ¡Ese si sería un verdadero espíritu de navidad! ¿No crees?

Dejemos ya de copiar las modas de nuestros vecinos del norte, para sentirnos "orgullosamente hechos en México". He visto casas que en navidad se transforman en un campo minado, donde a cada paso corres el riesgo de tumbar un reno cuya nariz se enciende y se apaga, de sentarte sobre un Santa Claus y hasta de tragarte un duende junto con la aceituna. ¡Basta! Eso es cursi y extranjerizante!

Pasemos pues a los propósitos de Año Nuevo, ¿Cuántos propósitos has cumplido de los que hiciste el año pasado? ¿Terminaste tu carrera? ¿Bajaste esos 20 kilos? ¿Dejaste de fumar? ¿etc.? ¿etc.?

Te voy a invitar que a que este año hagas propósitos importantes y que esta vez Sí los cumplas. ¿Te has preguntado qué puedes hacer tú por el mundo? ¿Por el planeta? ¿Por tu país? ¿Por tu ciudad? Si aún no lo has hecho, plantéatelo y planifica tus promesas de Año Nuevo en forma generosa. ¿Me permites algunas sugerencias? ¿Quieres que comparta contigo mi propia lista? Bien, ahí voy.

PROPÓSITOS

1.- Nunca volveré a tirar ni un papelito en la calle, los guardaré en mi bolsa hasta que encuentre un depósito de basura.

2.- Cada vez que vaya al súper, compraré una de esas tarjetitas de $6.00 pesos de la UNESCO para enviar alimentos a los niños del mundo.

3.- Daré las gracias todos los días al despertar por los muchos dones que hay en mi vida.

4.- Evitaré hacer juicios y sobretodo criticar a las personas.

5.- Tendré siempre disponible una sonrisa y una palabra amable para todos. Es una lista cortita, tú puedes hacer una similar, te prometo que si todos la hacemos, ¡Este será un mundo mejor!

María Gabriela Dumay