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¿En la nube antes de nacer?

Por Nina Ortega

 

Partamos de que todos en un origen éramos exactamente iguales. Partamos de que el mundo es uno solamente. Y ahora fantaseemos con lo siguiente:

Estamos en la nube pachoncita y blanca junto a un "Dios" barbón y un poco travieso. Estamos a punto de bajar a la tierra y le hacemos a Dios varias preguntas; ¿Cómo es el mundo?, ¿Cómo es mi mamá?, ¿Cómo es mi papá?, ¿Cómo son los hombres o las mujeres, en general?, ¿Qué es eso de relacionarse a nivel pareja?; ¿Es bonito, duele, es intenso, es seguro?. Y ¿tener hijos es una experiencia agradable o cómo es?.

Y partamos que Dios se peina las barbas, se sienta en la nube y nos empieza a platicar...
... y cada vez que alguien va a nacer, Dios, le cuenta una historia diferente, un panorama diferente, un "mundo" diferente. No vamos en este momento a cuestionar por qué lo hace, no vamos a cuestionar si es un Dios quien lo hace. Pero vamos a partir de eso por unos momentos... y sigamos con nuestro cuento.

Y entonces tenemos a Andresito, "mira Andrés - dice Dios - el mundo es un lugar maravilloso, donde todo el mundo te recibe con amor y calidez, vas a tener todo lo que necesites, cuidados, cariño, educación,...etc." y Andresito baja a la tierra por supuesto feliz y contento.

Luego sigue Lupita... "mira Lupita, vas a bajar a un mundo que está (metafóricamente) en guerra, si no peleas tu espacio no obtendrás nada, la gente es agresiva y muy competitiva... etc." Y ella se prepara...

Y Andrés y Lupita llegan a la sala de partos, y desde ahí traen consigo un "pre-juicio" una predisposición a ver el mundo de una forma y esto marca su vida para siempre, aunque NO de una forma inevitable e irreversible.

Porque ¿cómo te comportarías tú en un mundo que te dijeron que es bello cálido, que te va a recibir con los brazos abiertos, que sólo hay amor y belleza? Y ¿cómo te comportarías si te dijeran que el mundo es hostil, árido, lleno de carencias y agresiones?.

En el primer caso llegarás seguramente, confiado, amoroso, dispuesto a amar de vuelta a todo aquel que esté a tu alrededor y hay muy buenas posibilidades que el mundo al ver un niño tan dulce y cariñoso se porte de esta forma con él. Pero ¿qué pasa con Lupita?, va a tratar, seguramente, de armarse hasta los dientes y cada vez que alguien le mire fijo pensará ¿qué está tramando? ¿Cómo me defenderé esta vez? Y es probable que ya desde el kinder llegue Lupita a casa muy a menudo con varios moretones.

Cuando uno interpreta una carta astral uno debería en un principio quedarse allí. Dios te dijo "esto" y luego preguntar ¿cómo has reaccionado tú ante tal información?, ¿Qué te ha ocasionado? Muchas veces tratamos de "adivinar" cómo el dueño de la carta ha reaccionado ante las frases de "Dios" y eso nos cierra la visión.

Pero quizás sería más útil ver nuestras frases (o las del prójimo) y preguntarnos, "¿a qué me ha llevado esta premisa en mi vida?". Incluso sin conocer la carta podemos hacerlo, podemos tratar de buscar nuestras "premisas", pero si la conocemos, esto nos ahorra pasos y vemos claramente.

Piensa en un problema que vivas con recurrencia... y ahora piensa qué pensamiento puede estar sosteniendo ese problema. Aunque no sepamos astrología, podríamos sacar varias deducciones. Pero la carta nos ahorra muchos pasos, nos dice con toda claridad las impresiones mentales que nos motivan a vivir de determinada forma todos los días.

Ejemplos: Un Saturno conjunción a Venus. En este caso las frases de la cabeza serán más o menos así. La intimidad da miedo. Si pensamos que Saturno es los límites, el miedo, las estructuras rígidas y Venus es la intimidad, lo que nos da placer, lo que nos gusta, la sensualidad, la belleza. Y si los tenemos juntos, podemos deducir varias frases de allí. La sensualidad hay que tomarla con precaución, la cercanía, y todo aquello que nos da placer es algo que está limitado, racionado. Y muchas otras más posibilidades. Y ahora pensemos... esa frase en mi cabeza ¿qué resultados a dado?, ¿cuántas de mis acciones parten de ahí?, ¿cómo son y han sido entonces mis relaciones? Y ¿cuál mi actitud al respecto?

Y si el caso fuera un Plutón Luna. La frase podría ser (hay MUCHAS opciones no sólo esa), las mujeres son amenazantes, pueden destruirte, son dominantes. Y pregúntate luego ¿qué he hecho con esa "información" (o mejor dicho, esa creencia)?

Y "casualmente" la vida siempre nos confirma nuestros deseos y nuestros temores, porque en realidad estamos generando esta vida.

Ahora bien. Si estamos abiertos al concepto de la reencarnación. El asunto es que el cuento que nos "contó Dios", no es en realidad mas que el cuento que nosotros hemos ido labrando a través de muchas vidas. Nacimos con una "impresión" del mundo que labramos nosotros mismos en pasadas experiencias y vueltas por este mundo. Y ahora seguimos REACCIONANDO según ésta experiencia... ¿hasta cuándo? Muchas veces estas impresiones nos llevan a desenlaces agradables pero cuántas veces nos llevan a caminos sin fin y círculos viciosos de los que no sabemos como salir.

Y Sí hay una forma de cambiar este condicionamiento, sí hay una forma de cambiar nuestra realidad, sí hay una forma de salir de la trampa que nosotros hemos creado y el primer paso es conocer las frases que nos motivan a caer en esas trampas.

La base de todo crecimiento es la conciencia. Lo segundo es conocer y reconocer el mecanismo a través del cual volvemos "predicciones" nuestras "pre-suposiciones". Sólo así podemos desactivarlas.

La mente genera día a día nuestra realidad, y nuestra mente está condicionada por nuestra experiencia pasada. Sólo cambiando nuestras frases mentales cambiaremos nuestra vida.

Hay que pensar que esas "frases" forman parte del pasado, que si ayer (o para el caso en otra vida) un hombre fue agresivo conmigo, eso no convierte a todos los hombres de aquí a la eternidad en agresivos. Que si algún día me dolió hasta el alma acercarme a una persona de la forma más intima, si esto falló, si me quedé lastimada, esto NO debiese motivarnos a quedar "escamados" para siempre.

Claro es TAN fácil decirlo... Pero si no lo intentamos de alguna forma estamos leyendo el mismo guión de una misma obra de teatro por toda una eternidad sin salir de él, sin cambiar la más mínima coma. Y de esta forma repetimos los mismos dolores, los mismos problemas, los mismos obstáculos, en una vida reiterativa de una forma compulsiva. Vivimos en automático. Y lo cómico (o tendría que calificarlo de ¿patético?) es que a veces nos sentimos más "seguros" con nuestras "verdades", por dolorosas que sean. Y preferimos continuar con ellas.

Aquellos que tengan su carta, y sepan un poco de astrología, escojan primero sus conjunciones (los planetas juntos a menos de 10º de distancia) y revisen en libros si es necesario sus simbolismos y traten entonces de ver las frases que los motivan. Una frase cada semana es un buen principio.

Para el resto... aquellos que no tengan su carta los invito a conocerla. Y aquellos que ya la conocen véanla de nuevo, nunca terminamos por conocerla, porque nunca terminamos por conocernos... Yo todos los días me sorprendo de lo que encuentro en la mía.

 

Un abrazo con mucho cariño.

Nina Ortega
Astróloga


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