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Mitos y leyendas lunares

Por Sally Morningstar

En numerosas culturas antiguas, las leyendas que rodean los albores de la creación tienen que ver con el Sol y la Luna. En la mitología azteca, la Luna se llamaba ...

La Luna ha sido descrita en los textos y leyendas antiguos como la que daba y quitaba la vida. Gracias a su ciclo en constante cambio, y sin embargo, regenerador, se la consideraba inmortal y era el lugar hacia el que partían las almas después de la muerte. Podía traer lluvias moderadas para regar los campos, pero también podía desatar tormentas y arruinar las cosechas porque se creía que era impredecible y destructiva en potencia. Las diosas que se elegían para representarla también eran duales, dotadas tanto de poderes destructivos como creativos.

En numerosas culturas antiguas, las leyendas que rodean los albores de la creación tienen que ver con el Sol y la Luna. En la mitología azteca, la Luna se llamaba Xochiquetzal, compañera del Sol y protectora de los amantes. También estaba ligada a la familia y al parto. La deidad lunar de los mayas se llamaba Ixchel y era temida porque era quien traía las inundaciones y las tormentas. Su falda llevaba adornos de hueso y su corona era una serpiente; a pesar de ello, también era la protectora de las parturientas.

En la mitología sumeria, la principal deidad lunar era masculina. Sin, también conocido como Nanna, era venerado en la antigua ciudad de Ur (Lemuria). Se asociaba a la luna nueva y, como las diosas lunares que se adoraban en otras culturas, era el responsable de la fertilidad de la tierra, de la producción de alimentos y de la protección de los rebaños, especialmente de las vacas. El rey de Ur recreó el matrimonio sagrado entre los aspectos masculino (creciente) y femenino (menguante) del ciclo lunar personificando al dios Sin al tiempo que una sacerdotisa interpretaba el papel de la diosa. Al representar esta ceremonia, estaban encarnando la perduración y la cooperación de los dos opuestos.

En la mitología de muchas de las tribus indígenas de Norteamérica, la araña era quien tejía la telaraña de la creación, produciendo el mundo físico, y además, sustentaba y nutría la vida en la Tierra. La araña se relaciona universalmente con las cualidades vivificantes de la Luna.

El caracol, por el rastro que deja de humedad y su aparente habilidad para desaparecer, también se asocia con la Luna. Se creía que el caracol podía viajar al averno y reaparecer intacto. El dios de la Luna mexicano, Tecciztecatl, se representaba en la concha de un caracol. Los espejos desempeñan un papel destacado en la tradición lunar por sus cualidades reflectoras y se emplean desde hace mucho en la adivinación. En la Gran Bretaña, en el siglo XIX, era una costumbre tradicional que las chicas utilizaran un espejo y la luna llena para saber cuánto tiempo tardarían en casarse. Se dice que, 2,500 años antes, las mujeres sabias de tesalia enseñaron a Pitágoras la adivinación por medio de un espejo.

 

Sally Morningstar

Fragmento del libro "La Sabiduría de la Luna"
Ed. Mens-Sana