Close

Not a member yet? Register now and get started.

lock and key

Sign in to your account.

Account Login

Forgot your password?

Poesía por José Luis

19 may Poesía | 86 comments
Poesía por José Luis

Gracias a Conchita por compartirlas

Señor, apenas entendí que no me abandonaste.
Sólo que sentir de hombre al nacer yo concebí.
Para hoy entonces sé que hago, qué es lo que me hizo venir.
Decirle a los hombres que no me abandonaste.
Qué distinto, pero estás aquí.

Señor, qué vulgar es mirar al sol, desprenderse de sí mismo.
Y a la tierra, y a los hombres alumbrar.
Señor, que no oscurezca, para que yo esto pueda apreciar.
Si ojos tengo, que sin velos esta vez, los pueda usar.

Señor, qué vulgar es poder mirar las hojas de los árboles, por los espacios surcar.
En el acto que realiza el viento a los árboles besar.
¡ Oh ! amigo viento.
Tú que puedes con tu fuerza las cosas llevar.
Impulsa mi alma y hazla continuar.
Llévala a lo alto de los cielos, y desde ahí, pueda mejor apreciar.
Todo aquello que para el hombre es tan vulgar.

Me llamaste. Y fiel acudí a ver siempre tu nuevo rostro.
La cita. Un nuevo lugar.
Esta vez, las arenas junto al mar.
Atento estuve al pasar claro percibir, dicho por ti tal lugar.
Creer que estoy aquí, junto al mar.
No por percibir las olas.
No por lo agitado de las aguas al yo mirar.
Dime si estoy bien.¿Verdad que las arenas son estos mundos?
¿Verdad que la mar son los sonidos que producen los caracoles, al Tú exhalar?
¿Verdad que tu mar es todo lo que existe?
¿Verdad que no me puedo equivocar?

Soñador

Hoy te diré el por qué no vivir, lo que en soñar, pedir has insinuado.
Soñador.
Por soñar viniste aquí.
Pues estando en los cielos me dijiste: Señor he tenido bello presentir en un sueño.
“Sea, dime”
Que en el viento eras Tú.
Y besabas en ello mi frente.
Que mis pies descalzos, con la arena del desierto hirviente, me quemabas.
Señor: ¿Qué es el desierto?
Señor: ¿Qué es todo eso que soñaba?
Fue entonces que Te Dije: ¿ves allá?
Esa es la Tierra.
Anda, baja.
Y sabrás, que no soñabas.

Ser hombre

Tierra aquí estoy.
Llegué como te prometí.
Te amo.
Mas guárdame en silencio.
No necesito saberme por el hombre.
Antes déjame acostumbrarme a un cuerpo.
Déjame aprender a conjugar sonidos para decir.
Déjame mirar a través de ojos.
Déjame arrastrarme en cuatro extremidades.
Y con ello, de ti Tierra, amamantarme.

Déjame aprender a decir con palabras, aquello que con el pensamiento se ordena.
Déjame sentir frío, cuando he sido el fuego.
Déjame ser amado, cuando soy el amor.
Déjame pedir cuando soy el que siempre da.
Déjame pasar desapercibido, cuando soy el centro de la existencia.

¡Tierra ! Nuestros hijos los hombres, han tenido cuerpo.
Yo amada mía.
No siempre a ello me invito.
Seguro estoy.
Que desde el silencio.
Será nuestro momento.
Gestando en nuestro amor, un nuevo tiempo.
Así pues.
Advierto en los hombres.
Un nuevo pensamiento.
En ello, a sí mismos se van diciendo:

Hombre.
Es tiempo de que estés dispuesto.
Y puedas de nuevo percibir.
Azul el cielo.

Anda, levántate, camina

Camina, caminante del espacio y de los tiempos.
Camina, camina sin recelo.
¿Por qué no confías en mí? si soy tu Dueño.
Caminar es descubrir lo bello y cuando no es ello.
Caminar para encontrarlo de nuevo.
Camina, camina.
Y en algún instante detente y, tus plantas, siente.
Y sabrás entonces que caminando también has surcado los cielos.
Cuando veas que no hay arcilla entre tus dedos.

Cuando pienso, pienso así

Y bajé de lo alto.
Y bebí de la salvia de la tierra.
Y gusté.
Para en ese momento, mis alas se convirtieron.
Y desde entonces no vuelo a aquél lugar de donde vengo.
No puedo menos que agradecer por existir.
Y poder mirarme en este espejo.
Y así saberme.
Pues no sabía que volaba hasta que las alas perdí.
Sé que el tiempo se alimenta de sí mismo.
Y esto no terminará.
Pero yo esta vez.
No puedo a esto esperar.
Pues sería eterna mi existencia como hombre.
Para consumir lo que la señora Tierra me puede dar.

Volar

Volar había olvidado.
Y ahora no sé cómo descubro que tengo alas.
Y volaré.
Lo sé, pues hace algún tiempo lo añoré.
Yo no sé cuándo.
Quizá cuando el viento me impulse.
Cuando la Tierra desaparezca de abajo de mis pies.
No lo sé.
Esperaré un poco de tiempo.
Pero lo haré.
Sentí frío, mucho frío.
Soledad.
Tanta.
Que aprecié mi propia presencia.
Y me acompañé de mí mismo.

Como confeti un día llegó, lleno de colores.
A ofrecerme el humano.
Y descubrí que también amaba.
Y era entonces que entendí, que también compañía buscaba.
Y fue así que nos acompañamos.
Creo que no soy, de ningún modo en especial.
Pero una llave debo tener.
Que puedo penetrar la Tierra, en lo que ayer estuve.
Aprenderé a conjugar sonidos.
Y volveré a hablar.
Olvidaré que fui.
Y naceré quizás.
Nunca antes sentí que debía hacerlo.
Y ahora lo realizo.
No necesito aprender muchos términos, para decir lo que no se define.

Abrí la puerta.
Y el alud delante de mí.
¡oh Dios! ¿qué es esto?
Yo ahí, delante de mí, tan lleno de todo.
Y sin poder al todo tomar en mis manos.
Y que bien.
Pues así a alguien pude tomarle sus manos.
Y las manos tomaron sentido.
Señor mío.
Detén si puedes.
Porque ya no puedo ser coherente.
Cómo moriré.
Si nada nació.
Si nada muere.
Así pues no guardo luto por el ayer.
¿Cómo podré entristecer por no más ser?

Borra de mí todo recuerdo.
E inocente, envíame a lo desconocido.
Y allí descubriré que Tu y Yo somos lo mismo.
Tardaré en hacerlo.
Para que el hoy en el mañana.
Sea un principio.
Y pueda usar tu hijo el tiempo.
Mi amado hermano que tanto y tanto nos comparte

Padre.
Sigue oculto.
Sigue tras los velos de la mente.
Nuestra amada.
Que ello te permite retrasar tu real muerte.
Pues si no por ellos.
No más te buscaría.
Y sumergido en ti el tiempo acabaría.
Me contengo.
Y así vivo.
Como cualquiera, sin serlo.
Porque aunque un cuerpo tengo.
De él ya no dependo.
Solo lo disfruto.
Porque hoy, en él.
Me estoy sabiendo.

 

86 comments


Leave a comment

Please sign in to leave a comment.