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Anorexia sexual

Por: Psic. Lourdes Plata

La mayor parte de los seres humanos suele disfrutar del deseo sexual. Como en todas las necesidades o placeres humanos, hay quienes lo gozan más y hay quienes lo gozan menos. Es como el hambre o el sueño: las variaciones humanas forman en cada persona el complejo mosaico de su personalidad.
Sin embargo, también hay quien cae en extremos, y por eso a veces encontramos gente obesa, personas con insomnio crónico o compulsivos sexuales.
Al compulsivo sexual lo reconocemos fácilmente: solamente piensa en sexo; casi podríamos decir que solamente vive para él. Piensa en él todo el día, utiliza a las personas como objetos sexuales, lo desquicia la privación sexual. El compulsivo sexual llega a destruir su propia vida y sus relaciones afectivas por esta necesidad constante, urgente de sexo.


En el otro extremo del eje está el anoréxico sexual, de quien se habla poco. No nos referimos a la persona con poco deseo sexual, ni a aquellos que han perdido el mismo en su relación de pareja por causas emocionales. El anoréxico sexual es quien rechaza y aborrece toda manifestación sexual de sí mismo. Se odia por ser sexual, odia el sexo, odia a cualquiera que se le acerque con alguna intención que él interprete como tal, y hace hasta lo imposible por alejarse del sexo.

El anoréxico sexual necesita ayuda, pues, al igual que su contraparte, el compulsivo, se pone en riesgo a sí mismo y daña las relaciones con sus seres queridos. Además, tampoco es feliz, pues vive obsesionado con evitar el sexo.

Se ha comparado al anoréxico sexual con el anoréxico (el individuo que deja gradualmente de comer hasta poner en peligro su vida), pues la psicodinamia o mecanismo de acción, en ambos, es muy parecida: El anoréxico sexual tiende a exigir mucho de sí mismo y de los demás, es muy rígido consigo mismo y es hiper-controlado. Tiene terror a la falta de control. Al igual que el anoréxico, suele venir de familias con patrones de adicciones de otros tipos, y, por supuesto, han crecido en ambientes disfuncionales.

El anoréxico sexual ha sufrido abuso o rechazo sexual, lo cual le ha hecho sentir temor hacia cualquier manifestación de la sexualidad. Se defienden de un nuevo abuso o rechazo negándose a sí mismas cualquier tipo de sensación o expresión sexual, por mínima que sea.

Estas personas constantemente tienen pavor al placer, y miedo constante a cualquier tipo de contacto, pues aunque los demás no se acerquen con intenciones sexuales, ellos llegan a malinterpretar las situaciones. Al igual que el anoréxico, la percepción de su cuerpo está distorsionada, y constantemente desean borrar del mismo cualquier señal donde manifiesten algo de sexualidad. También, expresan rechazo extremo a todas las funciones del cuerpo.

En suma, el miedo, la preocupación excesiva, la vergüenza y la aversión al sexo afectan su vida de tal manera que no solo les impide la intimidad con otro ser humano, sino que les lleva a conductas autodestructivas. El proceso de recuperación del anoréxico suele ser largo y doloroso, pues la persona necesita dejar de rechazarse a sí misma, comenzar a aceptar su cuerpo, e integrarse poco a poco como un ser sexual, mejorando así el concepto de sí mismo.

El individuo en recuperación tiene que perdonar a sus agresores, sean reales o fantaseados, y aprender a cambiar su foco de atención, dejando de obsesionarse con lo sexual de sí mismo y de los demás, para reconocer en él y en otros a seres humanos completos. Por último, debe aprender a darse permiso de acercarse a otros, de confiar, inclusive de tocar y ser tocado, pues tiene que re-educar a su cuerpo para que reconozca sensaciones tiernas y afectuosas que no necesariamente son sexuales.

Como la anorexia sexual sigue un patrón similar al de cualquier otra adicción, la psicoterapia también se apoya en los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos, donde, entre otras cosas, se busca el sostén de una fuerza superior y se refuerza con el amor de compañeros que han padecido el mismo problema, y que están dispuestos a apoyar. No es fácil identificar a quien padece este cuadro.

Muchas de estas personas han sido rechazadas (una vez más) por que quienes les rodean, solamente ven en ellos un comportamiento extraño, pero no alcanzan a comprender la profundidad del problema, ni la urgencia de que reciban ayuda. La anorexia sexual por sí sola, no acaba con la vida del individuo, como es el caso de la anorexia, pero sí puede llevarlo a buscar su autodestrucción.

Es importante que estemos sensibilizados al problema. Por último, el apoyo espiritual es vital para estas personas. Es importante ayudarles a comprender que su forma, cuerpo físico (¡incluyendo sus órganos sexuales!) es una manifestación tan sagrada como cualquier otra forma que encuentren en la Naturaleza.

 

Por: Psic. Lourdes Plata