Serluna

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Meditación de José Luis parte 03

 

‘Mis ojos pueden contemplar tu forma y pueden contemplar la luz que eres y que nunca se extingue porque el fuego de Su Amor la sustenta siempre. Descubre ese fuego en ti y aliméntate de él. Verás entonces, que aunque la carne en el fuego arda, el fuego, continúa con vida. Porque no de la carne vive, sino de la esencia del Padre. Ese fuego eres tú, ése espíritu, ésa luz.

‘Qué hermoso es el que puedas sentir, no entender. Porque no has entendido a través de largos tiempos por los cuales has existido. Mas hoy en el sentir, al fin tu alma descansa, y tu espíritu se hace presente y tu corazón estalla en infinidad de partículas, que se integran en aquellos que dispuestos están ya, a recibir lo que el Padre a través de ustedes da. ¿Quién eres? ¿Quién fuiste? El mismo siempre. Y ante ti hoy reconozco que en ti estoy, y tú en mí y en todo. Porque Él así se ha querido expresar.

‘Llena pues tu alma de Amor, y es suficiente. Y a través de éste devela los misterios que ocultos han estado para el hombre y a través de este Amor, atrae aquí a tu verdadero Yo.

'¿Quién tendría que demostrarte que el Padre existe? ¿Acaso no eres la prueba de su existencia? ¿Quién tendría que demostrarte que el Amor es verdad? ¿No acaso tu corazón hoy estalla, porque no puede más contenerle? ¿Quién podría decirte si en verdad o no, eres?

‘Es tu verdad, y todo es verdad. No acaso hoy, eres espíritu y tu forma tan sólo te contiene? Porque lo que yo digo diciéndolo está lo que tú sientes, sintiéndolo estoy. ¿No acaso somos el eco de su Amor? Y tu espíritu no se admira porque se conoce. Y tu alma se estremece porque lo había añorado. Lo esperaba, lo ansiaba y llegó.

‘Nunca solo estás. Todo te acompaña. Nunca separado nada está de ti. Todo se contiene dentro de Él. Y no hay distancia que no pueda ser cortada con el pensamiento y con la intención de Amor.

‘Más vale tu presencia en esa forma porque es más real que tu presencia transitoria. Qué dicha que lo entiendas hoy. Qué dicha que lo hagas presente. Qué dicha que el hombre lo experimente. Qué dicha que hoy nazcas. Y cada día he de decir: “Bienvenido a la vida“. Y cada día he de decir: “Sé feliz, si naces hoy“.

‘Tu Ser ahora es el reflejo de lo que has sido siempre. Acepta ahora para siempre esa grandeza y vive lo inimaginable. Estalla. No te importe romperte en mil pedazos. Cuando es por Amor, el gozo es ilimitado.

‘Cuán bella es tu carne, a través de los cuales mis sentidos pueden amarte. Ve así tu carne, ve así la carne y en el impulso de amar, acércate y da y ámate en él. No tengas miedo. ¿Quién puede manchar tu linaje? Si eres el hijo, ahora eres el hijo porque ahora entiendes a tu Padre. Ahora sabes tu procedencia y a ello respondes. ¿Quién es Cristo pues, sino aquél que se reconoce hijo del Dador y de ésa manera se expresa? Te has Cristificado. Sólo así lo entiendo. Solo así lo acepto. Solo así puedes decir “Yo soy hijo de Dios“. Y ya no hay diferencia. Se ha terminado, porque ante Él, tu y yo somos iguales. De la misma manera nos bendice con su Amor, y su misma sabiduría nos inspira.

‘Ya no hay diferencia, aquél que muere a la carne y se entrega al espíritu, se ha cristificado. No te interesa más demostrarle a los hombres, quién eres. Vives el gozo de saberlo tú. Y amas a ellos en silencio, y si te dan la oportunidad también con tu Ser.

‘De Amor hablo yo y de Amor he hablado siempre. Porque a través de éste doy todo lo que soy. Y quien me entiende y me conoce, quien de la misma manera experimenta. Pero yo entiendo y conozco al que no me entiende, porque no ha experimentado la dicha de saberse eterno como mi Ser lo vive y lo expresa desde siempre.

‘Que mis palabras sean las tuyas. Que mi sentimiento, el de tu corazón. Y que tu alma se funda con la mía y Él en la nuestra. De amores y de Amor, siempre te he hablado. Y es el reflejo del Amor que a mí a dado y con ello basto soy.

‘Cuando vengas a mí, sólo ven a amar y a ser amado. Y cuando quieras vivir como humano, atiende a los humanos. Es tu decisión, yo la respeto. Ambas, el Padre las ha proyectado. Yo a tu espíritu le llamo y yo a él y con él me comunico, y tu carne es testigo de ese hecho.

‘La paz, el silencio, la quietud, es importante para abstraerte del mundo y sus movimientos, ahí tu alma encuentra lo que buscaba. Y si bien es cierto que es una clara evasión, no tienes porque atender aquello que te lastima o lastima a tu Ser.

‘Por Amor y respeto a la forma en la cual a ti hoy el Padre te permite expresar, dale paz a tu Ser. Nada más importante para Él el saber que puede sustentar, hacerte fuerte y continuar. Cuantas veces lo haces, en esa medida estás fuerte. Cuántas veces niegas al mundo exterior y atiendes a tu interior, en esa medida te clarificas y más poder adquieres.

‘Ya nadie tiene poder sobre ti a menos que tu se lo des. Por que ahora eres libre, siendo capaz de dejar todo, nada puede detenerte. Crecieron tus alas, ya lo habías escuchado. Ahora remonta el vuelo. Estando tan fuerte, ni los vientos pueden cambiar tu destino. Cuando eres firme y sabes a dónde vas. Como águila te elevas sin temor, seguro de ti mismo, y desciendes y te posas cuando algo te llama. Así estás posado hoy en la Tierra. ¿Qué te llama a ella sino el dar Amor? Ahora dalo y elévate de nuevo. La inmensidad te espera.