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Ámate a ti mismo: clase 02

Enfrentamiento con el Odio

 

Es importante que el Ser Humano tome consciencia de que en su haber, existen una serie de distintas energías que lo califican y que, a través de esto, es que puede sentir felicidad, amor, odio, tristeza, etc.
Hablaremos hoy del sentimiento ODIO, generado sin lugar a dudas por un condicionamiento de los sentidos calificados a través del pensamiento. El odio es una de tantas energías generadas por los humanos. Tenemos que retomar nuestro origen. Y bien, es necesario atraer a nosotros mismos toda la energía dispersa desde nuestro inicio en este plano.


 ¿Cómo hacerlo?

Eres consecuencia y los efectos del pasado, vives en esta vida. Una observación, no consideramos que el Ser Humano tenga que volver a su ayer antes de esta vida, ya que en ésta, vive las consecuencias del antes. No es tiempo de saber quién tiene la razón y quien no la tiene, es tiempo de cambiar y para esto habrá que ayudarnos, a través de la confianza y a través del conocimiento. No creo que sea necesario explicar lo que le deja al Ser Humano el calificar su energía a través del sentimiento odio. No debe ya tanto preocuparse por lo que produce en los demás, sino más bien en cuál es el estado anímico del que disfruta o padece. Por supuesto, el odio ha traído destrucción a sí mismo y a su mundo.

El ejercicio que recomendamos para la segunda clase, es el de retomar, desde tu conciencia de este mundo, y revisar las vivencias que hayas tenido a lo largo de tu camino donde te hayas sentido agredido o que hayas reaccionado también de manera agresiva, y que por lo tanto, hoy sigues respondiendo de la misma manera. Llegará el día en que ya no te sientas agredido, y esto lo lograrás a través de la NO DEPENDENCIA. Pero primero, habrá que limpiar y liberar estas energías del pasado.

Ejercicio

Para esto, deberás situarte en un lugar en donde te encuentres a gusto con la conciencia de que vas a curar tus heridas. Te armonizarás a través de armonizar tu cuerpo con respiraciones rítmicas, atrayendo a ti una sensación de paz y quietud. Entonces, traerás a tu mente a todas aquéllas personas quien en alguna ocasión sentiste que te agredieron. Puedes traer a tu mente personajes de tu infancia, tu madre, tu padre, hermanos... hasta tu presente, amigos, pareja, jefe, vecino, suegra... Imagina que están frente a ti dispuestos a escuchar, y les dirás a cada uno:

 

"YO TE PERDONO POR LO QUE ME HAS HECHO Y ME PERDONO A MÍ MISMO POR ESTE SENTIMIENTO QUE HABÍA ABRIGADO HACIA TI Y NOS HABÍA ATADO. TE BENDIGO PORQUE A TRAVES DE TI CRECÍ Y ADQUIRÍ EXPERIENCIA EN LA CALIDAD DEL AMOR QUE HOY MANIFIESTO... GRACIAS".

Proyectarás ese amor hacia ese ser o seres que se presenten en tu pantalla mental, sin esperar respuesta de ellos. Hazlo todos los días durante siete días seguidos, para poder pasar a la clase número tres!!!