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Ámate a ti mismo: clase 07

El Cuerpo Energético

En esta clase 7, internaremos al Ser Humano en el conocimiento de una de las partes que hacen posible su existencia y que aunque no las conoce vigentes, permanecen en él o en ella.
En las clases anteriores trabajamos con el cuerpo físico y el emocional, ahora hablaremos del cuerpo energético, que sin lugar a dudas y por ley de correspondencia, interactúa con otros cuerpos que más adelante enunciaremos. Sólo sabremos de él, desde este plano, a través de ejercitarlo y conocerlo, abandonándonos a la creencia de su existencia. Más adelante, después de la práctica, el Ser tomará conciencia de ese cuerpo y podrá manejarlo para su conveniencia hacia donde el Ser desee que se exprese y se conforme; esto, habiendo tomado las riendas de sus cuerpos que le permitirán el que su manifestación sea coherente. Es el segundo paso, es la segunda rienda que deberás tomar para tu actuación.



El ejercicio es el siguiente:

Primero te abandonarás a una sensación de quietud y permitirás que tu ritmo se integre al ritmo del medio en el cual hoy te expresas. Tu fluido será armónico y esa sensación, te dará la sensación de ser uno con el Todo.


Como segundo paso, empezarás ahora a abandonarte en una sensación momentánea de perder el cuerpo físico, que es tan sólo una vibración más densa que la de tu cuerpo energético. En ese momento, tu conciencia pasará a un plano más sutil y en tu mente, se empezará a transmitir la información de un cuerpo más sutil pero con las mismas características que hoy tu cuerpo físico expresa. Lo observarás como un cuerpo lumínico y en él detectarás dos centros en donde se genera la energía que provee a tu cuerpo de la carga constante que necesita para su propio sostenimiento.


Como tercer paso, deberás saber que es ahí donde se originan los cambios que más adelante tu materia llevará a cabo. Es ahí donde está la oportunidad de mejorar tu comportamiento orgánico y emotivo, ya que los pensamientos que generas son también descargas eléctricas, que por tener tu calificación, se plasman en un cuerpo causal y así transmiten al cuerpo energético la información; sin embargo, un buen comienzo será el que con tus propias energías, generadas a voluntad, crees un campo que permita la transmutación de las plasmaciones y adherencias que has impuesto a tu Ser.


¿Cómo generar este campo?


Una vez que te sientas en la vibración sutil que anteriormente te indicamos, deberás sentir cómo tu cuerpo se llena y se vivifica con una energía que se proyecta hacia ti y se expande. Hablo de la carga-espíritu que en todo permanece y que se expresa cuando el Ser cede a ella. ésta dará por resultado, la fuerza a las energías siguientes que son las que hacen posible la forma que hoy manifiestas, en el plano de lo manifiesto.
Integrado ya a esa fuerza sentirás cómo, de tu base o primer generador, proyectas hacia tu plexo la energía proveniente de ahí y otra desde el entrecejo, y también la canalizarás a tu centro. Ahí entonces, ambas mezcladas harás que te envuelvan formando un capullo y en los momentos siguientes integrándose a todo tu cuerpo, dándole así la fuerza a cada parte de ti y por consiguiente permitiendo que esta fuerza elimine cualquier desarmonía existente.
Con la mayor sutileza y sin perder la sensación de fuerza comenzarás a hacer que tu frecuencia descienda al aquí y al ahora. Y olvidarás hasta otro día que efectúes el ejercicio, sin interferir especulando con ideas que más tarde podrían no permitir que el trabajo se efectúe en el orden que corresponde.
Deja que la sabiduría contenida en cada partícula de tu Ser efectúe el cambio de actitud que te lleve hacia la correcta.
Definitivamente los cambios los notarás de manera clara, siendo en cada Ser individualmente y los efectos de esa manera, también. 

Ese es el primer paso que deberás hacer sin interrupción durante siete días seguidos. Una advertencia, que esto quede muy claro: Ninguna emoción intensificada debe existir antes de iniciar este proceso pues podría exaltarse doblemente, a menos que en el Amor, en la confianza absoluta a tu Padre, te encuentres.