Serluna

Switch to desktop Register Login

Siempre al principio...

Por Psic. Lourdes Plata

 

El andar espiritual... el camino del Místico es como el cuento de nunca acabar...

El camino del místico es como el juego de la Oca, donde cada dos o tres cuadros aparece una trampa que nos remite al inicio del juego. Hay que ir siempre atentos, pues a cada instante nos topamos con puertas-sorpresa que se abren a nuestros pies, paredes falsas, imágenes que nos aterran, escaleras que no terminan nunca, pasadizos oscuros, dragones con el rostro de nuestro pasado.

Todo buscador ha tenido que jugar, Ulises, Buda, Luke Skywalker, tú y yo.

El incansable buscador tiene que reponerse de las caídas, una y otra vez, y el juego termina hasta que el místico encuentra el Amor, la Fuerza, la Sabiduría y la Verdad. Entonces, descubre también que sus raspones eran imaginarios, los monstruos, ficticios; y que en sus manos estuvo siempre la llave de todas las puertas.

Sin embargo, estos regresos al cuadro de 'Salida' son necesarios. Cada resbalón nos da un poco más de Conciencia, y aplacan un poco al Ego Espiritual. El Ego Espiritual es esa parte de nosotros que, después de un cierto tiempo de crecimiento y limpieza personal cree que ya llegó a la meta. El Ego espiritual por momentos, se siente "iluminado", "bueno", "trascendido" "consciente" y por lo mismo, suele caer estrepitosamente. Mis compañeros de meditación y yo, durante mucho tiempo, temíamos abrir la boca, pues ¿Cuántas veces alardeábamos de haber superado una prueba? o nos mostrábamos orgullosos de nuestros "progresos espirituales". Dicha prueba regresaba y nos tiraba del pedestal. Así, al que decía ya no querer poseer a su pareja, lo engañaban. Al que decía no estar apegado al dinero, lo estafaban y el que creía no enojarse nunca, se descubría a sí mismo gritando obscenidad y media ante una provocación cualquiera.

En el camino místico siempre se está al principio, pues el alma va aprendiendo poco a poco. Además, no hay conocimiento intelectual que nos acerque un milímetro a los logros del alma. No se puede leer acerca del perdón, es necesario perdonar; de nada sirve dar clases acerca de la empatía, si no somos capaces de ver dentro del corazón de los que son "diferentes", los que "no piensan como nosotros". Y del Amor no sirve escribir, pues quien más ha escrito acerca de él, seguramente ha tenido que probarlo con su propia vida.

Cada rebote hasta el cuadrito de "Salida" me ha hecho ver delante de mí las enseñanzas pendientes. Pero también puedo reconocer etapas en mi recorrido donde los dados han aparecido a mi favor, y he descubierto dentro de mi corazón constante plenitud, agradecimiento, compasión y Amor. Me he deslizado por los cuadros de la Oca en armonía y paz (no dije por cuántos cuadros), hasta que la siguiente experiencia me ha asaltado de entre las sombras: el cuadro de la Muerte me ha dejado temblando con su aliento helado, haciendo a mi Ego olvidar que el Ser es eterno; las rejas me han atrapado en su ilusión, haciéndome creer que mi espíritu puede ser aprisionado por alguien ajeno a mí. El cuadro de los tesoros han reactivado mi pensamiento de carencia, borrando de mi conciencia la abundancia.

Por supuesto estoy escribiendo una vez más en el cuadro # 1, como si fuera la primera vez que salgo a jugar. Resulta que al pasar por el cuadro de la serpiente, ésta me dio un mordisco en el tobillo y despertó dentro de mí la ira con tal fuerza que no pude ver que la serpiente era de plástico. No está prohibido enojarse en el juego de la Oca, pero el enojo suele cegarte, y cuando no ves y pierdes conciencia, ¿a dónde regresas? Por supuesto, al cuadrito # 1.

Dios se divierte en el juego de la Oca, (y, en el fondo, yo también).

Lourdes Plata